viernes, 30 de noviembre de 2007

Manifiesto

"Para nosotros, la Poesía es
un artículo de primera necesidad"

-Nicanor Parra-
No quiero más tópicos fantasmas
que leviten sobre nuestras cabezas
para después precipitarse a tierra
como un ángel desplumado.

Rechazo la poesía hueca y sonora
del café de media tarde
que llena de palabras la boca
y de ruido los corazones.

Esquivo y me escondo ante los tropos
que acechan entrelíneas;
las metáforas y rimas deshilachadas
son remiendo de vagos sentires.

Ya está bien de mediocres galas sobre
hombros encorbados, y hombres de corbata
que interpretan al antipoeta
en tertulias monólogas.

Desprecio la doble lectura en páginas
a una sola cara, que convierten los
ríos salvajes en aguas estancadas
y el espejo de Narciso en cristal opaco.

¿Por qué escribís sobre el Amor
con el cigarro del post-coito?
Un ataúd, un billete de autobús
o media copa de coñac bastan.

Abolid los trenes sin rumbo que conducen
al exilio; y no cantéis a los buitres
del pasado o el olvido
-descanse en paz el ave Fénix-.

¿Por qué seguís escavando
para llegar al corazón del corazón?
El socavón dejará hueca la carne y la mente
suplicará su redención.

Esdrújulas e hipérboles son síntomas
mayúsculos del síndrome erudítico
que precede al mórbido crepúsculo
de los Góngoras erráticos.

Seamos serios, niños y niñas,
y no recurramos a la ruleta rusa
para reclamar la palabra perdida
que sólo puede escucharse en el silencio.

Brote la Poesía al despertar de la resaca.
No busquemos la utopía
en algo tan cotidiano como los minutos
sin sentido de la vida que pasa.

El mensaje de un Ángel

Ayer os hablaba de cómo, a veces, parece que Dios quiere ir dejando su huella, tímida e imperceptible, a través de esos pequeños milagros cotidianos que llamamos "casualidades".

Hoy vengo a anunciaros que he recibido el mensaje (por correo electrónico) de un "Ángel" con el que hacía tiempo que no hablaba. Sus palabras me han pillado de improviso, hace un momento, mientras leía en el salón unos versos de San Juan de la Cruz -para más inri- en esta noche, noche oscura (literal y metafórica), en que me encuentro.


La "visita" me ha sorprendido con la lámpara encendida, arrimada como estoy a una pequeña lámpara de mesa que tengo junto al sofá, dado que el resto de la habitación se halla en penumbra. Paradójicamente, en su misiva viene a pedirme luz, ¡a mí!

¿Cómo será esto, amigo Ángel, si apenas tengo luz en mi casa, y yo misma llevo una época en que prefiero cerrar los ojos a la realidad, porque todo cuanto hallo en mí es caos y espesura?

Pues, pese a todo, ésa es su petición, éstas sus palabras (disculpe el mensajero la poca privacidad de la misiva, pero me ha llegado tan dentro, que se alegra mi corazón al compartirla):


"querida teresa vayomr elohim hor...así comienza la biblia en hebreo.... qué tal.... eres una perla que luce más que el sol. luce e ilumina tu hogar y casa . luce e ilumina esta vida mía tan llena de rincones a medio encender. luce e ilumina la calle, el baile, los finales de semana, a tus amigas de verdad. luce e ilumina con tu sonrisa abierta tantas caras rajadas por el dolor y por la falta de risas sinceras en ellas. luce e ilumina con tu luz hebrea lo que en mí nada en tinieblas. sigue luciendo, sigue iluminando,. eres hija de la luz. no te apagues ni amortigues porque se apagarán otras muchas luces. besos y abrazos. Ángel"


Ojalá, en mis circunstancias, en mi realidad concreta, fuese yo capaz de responder, a esa petición humilde, a esa sugerencia de que me ofrezca, con un alegre: "¡Que ocurra como dices!" (lo que viene a entenderse por ese "Hágase", por ese "Fiat" confiado).

Yo soy frágil e inestable, y bastante voluble, lo reconozco... pero ¿y si pudiese poner algo de mi parte?, ¿y si no fuera tan complicado?, ¿y si, al fin y al cabo, este Ángel al que conozco me lo hubiese pedido porque ha sabido ver en mí lo que yo misma no soy capaz de vislumbrar aún? Y, en definitiva, ¿acaso no añoro yo misma que el calor de esa Llama de Amor prenda en mi interior, y se refleje en la luz de mi sonrisa y de mi mirada?


Recurro a las palabras de San Juan de la Cruz, aprovechando que me acompaña en esta noche, para referirme a la única Luz capaz de encender la mía propia, y digo:


"Su claridad nunca es oscurecida,

y sé que toda luz de ella es venida,

aunque es de noche"

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Embarazada de esperanza

Dicen que, cuando una mujer está embarazada, como por arte de magia comienza a encontrarse a otras mujeres que están en su misma situación; digamos que, de alguna manera, se le activa un "radar" especial; se establece una sintonía, una mayor sensibilidad para captar aquello que, en circunstancias normales, podría pasar más desapercibido.
Esta misma sensación la estoy teniendo yo, últimamente, con todo lo que está relacionado, de un modo u otro, con Dios. De vivir una etapa en la que no le descubría en nada ni en nadie, he pasado a encontrar alusiones a Él en TODO cuanto me rodea.

Es como si estuviese embarazada de su espíritu, sin saberlo -o sin querer reconocerMElo-; como si tuviese una semillita ahí dentro, un anhelo de esa llama de Amor, que me ha llevado a activar una especial sensibilidad para percibir su Presencia, siempre constante, siempre cercana.

He de decir que, desde hace un tiempo (largo, por más señas) , había decidido -casi sin avisarLe, al Pobre- rehacer mi vida dejándoLe a un lado -si es que, ¡cuando me da por pasar mis épocas de ermitaña!-. Fue un desplante en toda regla, la verdad; pero ¡ay, ingenua de mí! Siempre trato de hacerme la independiente -tal vez como un jueguecito inconsciente, por llamar más la atención del ignorado en cuestión-, pero mi actitud no convence del todo.
El caso es que he querido alejarme de Dios, pero creo que Él no estaba dispuesto a dejarme marchar así como así. Siempre olvido que mi relación con Él no es MI relación con Él, sino que, al ser dos... pues no todo depende de mí y mis decisiones. Sí, yo puedo "cortar", pero eso no quita que el otro siga tratando de conquistarme y hacerse el encontradizo -como puede ocurrir en cualquier pareja-.

Durante mucho tiempo, pues, he ido de "hija pródiga alternativa", de pasotilla, a mi aire, y preocupándome únicamente de lo que tenía ante los ojos -como los burros, vamos-.

Mas, de repente, sin yo quererlo, ni buscarlo, ni pretenderlo... he empezado a ver, escuchar, tocar, sentir y vivir cosas que me hablan de Dios de mil maneras distintas.

Como si Él hubiese querido movilizar cielo y tierra para abrazarme, encontrarme y sorprenderme del modo que hiciese falta.

Como si, de repente, me dijese: "¡Que estás llena de mí, llena de gracia! ¡Que no te enteras de que no te vas a librar de mí tan fácilmente!", jeje..


Y, ¿cómo se las ha ingeniado, esta vez, para hacerse notar? Pues, veamos, os voy a enumerar algunos de esos "sutiles-detalles-descaradamente-explícitos" que ha tenido conmigo, en cuestión de dos o tres semanas:

  • me ha hecho salir de mi tierra (expresión muy bíblica, como veis) para llevarme "a la tierra que Él me mostraría", y que ha sido Tierra Santa. ¡No había un lugar que más claramente pudiese hablarme de Dios ahora mismo!
  • mi madre, que pasa un poco de estos temas, cuando volvimos del viaje me pidió ¡¡el Nuevo Testamento!! (aunque sólo lo hiciera por identificar algunos de los lugares visitados, creedme que ya es mucho)
  • me ha tocado como tutor del CAP (algo sin relación aparente con la religión) a este hombre que yo conocía de la parroquia.
  • he empezado a hablar con un amigo del CAP, antiguo compañero de facultad, y he descubierto que anda muy metido en su parroquia y le llama mucho esta cuestión
  • la única persona "desconocida" hasta ahora que me ha escrito en el blog, puso en una entrada del suyo, el otro día, una oración a la Virgen
  • una amiga me comentó que por qué no empezaba un curso sobre "personalización de la fe".
  • hoy, pensando en este tema, para escribirlo en el blog al llegar a casa, me he bajado del autobús y, lo primero que he visto, ha sido un cartel anunciando una Convivencia Vocacional que decía: "Dios te llama a ti".
  • Tras mirarlo, me pongo el mp3 y la primera frase que oigo de una canción es: "en mi corazón oía Tus Palabras y el recuerdo de ellas no me deja en paz..."
  • Llego a mi casa y tenía una carta de los Misioneros Claretianos, hablando sobre el Adviento, y que dice: "Dios te necesita a ti para poder encarnarse en cada situación de este mundo".
  • Yo, por mi cuenta, me estaba planteando hacer el tema del doctorado sobre Poesía Mística, o sobre Poesía relacionada con la Teología de la Liberación en Hispanoamérica.
  • En cuestión de una semana, me han escrito VARIAS personas que yo conocía del ámbito cristiano...

¡¡Socorro!! ¡¡Vaya bombardeo de mensajes!! Subliminales no son, desde luego, ¡qué barbaridad! Puede que os parezca que soy una flipada, o que "veo lo que quiero ver", pero no me negareis que la cosa es como para planteársela. Qué derroche de Presencia por todas partes, ohú... ¿o será que estoy como las embarazadas, más sensible en mi modo de mirar, enfocado desde el corazón?

En cualquier caso, esto coincide -para colmo- con que ahora empieza el Adviento: la época de la espera, de la gestación; el momento de preparación, previo a "dar a luz". ¿Podemos seguir hablando de mera coincidencia? ¿o quizá no? Quizá este año haya motivos para la esperanza... quizá renazca la Luz en mi vida... quizá, sólo quizá, me oigáis cantar dentro de poco, a mi manera, lo que ya María experimentó mejor que ninguna otra mujer:

"Canto con gozo a mi Señor, porque me ha hecho tan feliz, al sentir que todo mi ser se embaraza de su Amor. Él miró mi pequeñez, y aun así me enamoró. Sé que todos me dirán dichosa por su bondad para conmigo".

martes, 27 de noviembre de 2007

Altazor o El viaje en paracaídas


Altazor, ¿por qué perdiste tu primera serenidad?

¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa

con la espada en la mano?

¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos

como el adorno de un dios?

¿Por qué un día, de repente, sentiste el terror de ser?

Y esa voz que te gritó “vives y no te ves vivir”

¿Quién te hizo converger tus pensamientos al cruce

de todos los vientos del dolor?

Se rompió el diamante de tus sueños en un mar

De estupor

Estás perdido, Altazor,

Solo en medio del universo

Solo como una nota que florece en las alturas del vacío.

No hay bien, no hay mal, ni verdad, ni orden, ni belleza

¿En dónde estás, Altazor?


(....)


Altazor morirás Se secará tu voz y serás invisible

La Tierra seguirá girando sobre su órbita precisa

Temerosa de un traspié como el equilibrista sobre el alambre

Que ata las miradas del pavor.

En vano buscas, ojo enloquecido

No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas

Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar

¿No ves que vas cayendo ya?

Limpia tu cabeza de prejuicio y moral

Y si queriendo alzarte nada has alcanzado

Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra

Sin miedo al enigma de ti mismo

Acaso encuentres una luz sin noche

Perdida entre las grietas de los precipicios.


[Huidobro, Vicente. Altazor. Canto I]

lunes, 26 de noviembre de 2007

Vamos a dormir...

He llegado a casa hace apenas un rato, cerrando la puerta al frío y la oscuridad que me han acompañado, gentilmente, hasta el portal. Aun así, me temo que ese frío ha sido más audaz que yo y ha logrado colarse dentro, porque lo siento metido en el cuerpo, en los huesos, en el alma, en esta pobre sonrisa de escarcha que apenas soy capaz de esbozar. ¿Cuándo pasará este invierno inestable y siempre inoportuno, que deja mi corazón a merced de vendavales, y chaparrones de lágrimas?

Pero todo ha sido entrar en casa y sentirme a salvo. He puesto a calentar un poco de leche en un cazo, le he añadido un par de cucharadas de Cola-Cao, y he venido al salón para sentarme junto al brasero con la taza caliente entre las manos. Hacía años que no tomaba esta bebida, tantas veces acompañada con magdalenas y galletas en mi infancia.
Hoy deseo sentirme pequeña. Deseo ponerme un pijama de ovejitas, abrazar a mi peluche e irme a dormir, después de haber rezado el "Jesusito de mi vida" y el "ángel de la guarda".

Y a vosotros, que hoy sois quienes permanecéis a mi lado, os pregunto (como preguntaba entonces a mi padre): "¿con qué voy a soñar hoy?".
Admito sugerencias...

Por si os apetece jugar conmigo a hacernos pequeños, incluyo una oración preciosa para antes de dormir:

"Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre;
así, mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza;
así, descansará mi alma segura,
sabiendo que eres Tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura;
Tú aliviarás el último cansancio;
Tú cuidarás los sueños de la noche;
Tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría;
y, por las horas que te traigo muertas,
Tú me darás una mañana viva".

¡Buenas noches, y dulces sueños!

domingo, 25 de noviembre de 2007

Lo que me digo en silencio

Un video de "Mi vecina Martier" que refleja perfectamente lo que siento por dentro, lo que me susurro al corazón, pero que no siempre soy capaz de expresar -y decirME- con palabras.

Creo que hay mucho de Tere en este poema... Os escribo la letra a continuación, para que la captéis mejor.

Pasa...
que vives soñando sin poder evitarlo,
que sueñas con pedazos de ti
escondidos tras tu cuerpo;

sueñas con ser valiente
y enfrentarte a tus miedos,
pero siempre terminas
dormida otra vez.

Pasa... que en las noches
te quedas sola leyendo un cuento,
y sientes que eres la protagonista,
pero nadie lo sabe.

Te repites a ti misma
“no estás sola
¿me oyes?
No estás sola”

No sirve buscar
porque, lo que está dentro,
jamás sale,
jamás lo perderás.

Y te sientas y piensas
¿qué es lo que falla?
¿por qué no me atrevo?

Casi, casi se podría resumir
con una melodía,
con una canción.
con un “tal vez”;

“tal vez hoy me atreva,
no lo sé”.
La vida pasa.

viernes, 23 de noviembre de 2007

No estarás sola

Dejo aqui un regalito para una amiga que no lo está pasando muy bien, y a la que -aun estando "allá lejos"- quiero hacer saber que "no está sola".
Y, bueno, creo que a nadie le viene mal escuchar estas palabras de vez en cuando... a mí, al menos, me anima oírlo, que últimamente ando algo sensible.
Espero que os guste. [Ismael Serrano: No estarás sola].

jueves, 22 de noviembre de 2007

Soy friki... a mi manera


Según la enciclopedia virtual Wikipedia, el término friki, friqui, frik o freaki (del inglés freak, que significa raro, extravagante, estrafalario o fanático) designa a una persona interesada -obsesionada, incluso- con un tema, afición o hobby.

A ver, generalmente se identifica como friki al típico colgaíllo que estudia informática, audiovisuales o similares, de imagen descuidada, gafas, camiseta negra con algun dibujo digamos... friki, que se sabe todos los gazapos de pelis ¡frikis! (véase El Señor de los Anillos, La Guerra de las Galaxias...), y que son capaces de meterte una frase estelar de algun personaje "friki" en mitad de una conversación.

[veáse, en este caso: "mañana tengo un examen".
**respuesta normal: "joé tio, ¿cómo lo llevas? mucha suerte"

**respuesta friki (poniendo voz gutural, tipo Dark Vader): "que la fuerza te acompañe"].


Ése es el friki innegable, el AUTÉNTICO 100%, el de calidad; es el BIG MAC, frente al resto de la plebe, que seríamos algo así como "el cuarto de libra con queso"... jeje...

Yo no pretendo aspirar a tal magnificencia, a ese divino status, a tal frikismo exacerbado; no. Siempre hubo clases, por supuesto.

Sin embargo, si seguimos los comentarios de Wikipedia, un friki es, en realidad (olvidando los tópicos manga, de rol etc) una persona con tendencia a entretenerse con aficiones "extrañas y extravagantes", que pueden parecer una pérdida de tiempo a juicio de otras personas.

Ahí encajo yo, señoras y señores, damas y caballeros, elfos y duendes (jeje, es broma).


Reconozco que, en esta última etapa de mi vida, me gusta entretenerme en cosas básicamente absurdas, sin sentido, raras, impropias de mi persona (ejem, ejem..jeje). Es como una necesidad imperiosa que tengo de, de vez en cuando, atender a asuntos totalmente intrascendentes, banales, terrenos... Pero es que, en estos entretenimientos, encuentro MI modo -como decían en la peli Caótica Ana- de "aferrarme a la tierra de vez en cuando... para no salir volando".

Así, junto a esa faceta mía de chica respetable, seria, inteligente, cultivada, alma sensible y poética (¿se capta la ironía?)... encontramos el Mr. Hyde de mi personalidad... mi eneatipo 6 desintegrado (si recurrimos al Eneagrama), mi bipolaridad...

Y ese otro yo -que amo y que cultivo diariamente- le gusta dedicarse a las cosas más extravagantes, como:


1- Ver cada lunes el programa Supermodelo en la tele y, mientras, chatear con una "amiga-cómplice", para criticar, reírnos, y hacer comentarios frikis sobre el concurso.


2- Pasarme horas buscando videos raros en youtube.


3- Salir a la calle con una cámara de fotos y un cuadernito, captando imágenes o pensamientos digamos "curiosos".


4- Meterme en el blog de una persona humana (cuya identidad no revelaré) y luego mandar mails a "mi cómplice" comentando sus palabras (lo que los filólogos denominamos como "hacer una segunda lectura"....... bastante histriónica, por supuesto).


5- Quedar con mis amigas y ser capaz de pasarme horas inventándome el doblaje de lo que estén poniendo en la tele.


6- Asumir otra personalidad -en plan borde, o diva, o...- mientras charlo con alguna persona (o, cuando escribo "poemas", asumo el rol de ¿poeta? maldita, errante, de vuelta de todo...)

7- Por hacer una concesión a los auténticos frikis: tengo la saga de El Señor de los Anillos, y de La Guerra de las Galaxias, y una camiseta de la Abeja Maya, y un bolso de Pesadilla antes de Navidad.


8- Mando mails escribiendo en plan "erudito" (algún día pondré una entrada de ese calibre), o bien imitando el tono de los reporteros de Aquí hay tomate (confiésolo... mea culpa).


9- Me sé películas de memoria (música, momento en que los actores gesticulan, diálogos completos..)


10- Pasarme horas haciendo PowerPoints para mis amigas, con fotos nuestras, y comentarios de guasa.


En conclusión, que dedico tiempo y energías a cuestiones aparente y lógicamente absurdas, sin sentido y nada útiles; pero no, no puedo evitarlo... son ésas las pequeñas distracciones cotidianas que dan color, calor y candor a mi vida. El hacer las cosas sin ninguna pretensión más allá del mero disfrute, de la risa fácil, del deseo de entretener y sorprender a quienes me siguen el juego; el derecho de optar por el esperpento, por lo inútil; la reivindicación de deleitarme en aquello que no es nada pragmático,... porque sí; porque me da la gana; porque me sale de las narices (toma que toma); porque desperdiciar mi tiempo es también un modo de sentir que lo poseo, que es mío, que lo malgasto como quiera (¿acaso no se malgasta el tiempo, también, cuando uno se pasa la vida entera trabajando sin descanso para luego morirse sin haber vivido?).


Soy friki "a mi manera", sí; porque tampoco estoy dispuesta a encasillarme en el concepto que de éste término tiene la sociedad (resurge cual Ave Fénix la Teresita reivindicativa, rebelde y revulsiva). Y, si no aceptan lo de friki, permítanme, al menos, la concesión: soy un alma artísticamente rara. No en apariencia, no, pues soy de las personas que pasan desapercibidas cuando uno va caminando por la calle... pero, como reza mi blog "lo esencial es invisible" -el sentimiento va por dentro-.

Soy friki del absurdo, de la burla sin maldad, del juego con la palabra de doble fondo, de la mirada quevedesca hacia el mundo. Soy friki o, al menos, quiero serlo.... y ¡me encanta!

Disfruten y ríanse de los pequeños absurdos de la vida, que son dos días.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Meditación


Tengo hambre de Verdad. De Pan de Vida.
Tengo sed de camino y de comienzo
más allá de esta piel que me limita,
de este barro sujeto a todo tiempo.

Tengo sed de querer lo que no tengo,
de abandonar lo poco que me queda,
de comenzar mi ruta hacia lo lejos
para poder amar de otra manera.

Para poder amar y verme libre
de esta carga de absurdos contratiempos.
Sed de empequeñecerme hasta sentirme,
de renacer en este viejo cuerpo.
[Jorge Antonio Doré — Cuba, 1949]

martes, 20 de noviembre de 2007

Vuelve a tu tierra...

“Lo reconozco”- cierta mirada pícara asomando en mis ojos, y una media sonrisa en la cara- “ha tenido que llegar una de esas tardes de lluvia, nostálgicamente gris, otoñalmente nubosa, para que –paradójicamente- me haya animado a salir a este patio de vecinos, amigos y visitantes varios que es mi blog”.
Hace ya unos días que regresé de mi viaje a Tierra Santa. De nuevo, vuelta al hogar, a mi tierra, a mi rinconcito cibernético donde escribo. Y reconozco –como decía al principio- que me he hecho un poquito la remolona.
No se debe a que os haya olvidado, ¡qué va! De hecho, he de decir que os he tenido muy, muy presentes. De veras, os prometo que, mientras estaba allí, he tenido un pensamiento especial para todos y cada uno de los que, alguna vez, habéis pasado por aquí a saludarme.
La pereza de que hablo, a la hora de volver a dar señales de vida aquí, se debe a que no encontraba palabras para referiros la experiencia única que he vivido.
Hay un proverbio que me gusta mucho y que dice:


“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas”


Creo que, en este caso, necesitaba callar, no porque no tenga nada que contaros, sino porque me brota permanecer en silencio, un silencio que refleje el sentir profundo, mudo de asombro, contemplativo.
Este viaje ha sido, sencillamente, indescriptible, no tanto por lo que he visto, sino más bien por lo que no he visto, pero que se palpa y se respira en el ambiente.
En Israel, todo habla de siglos de Historia, de búsqueda de lo trascendente, de revelaciones, de lo humano y lo divino; habla del cristianismo, del judaísmo, del islam, de guerra, de paz, de riqueza y pobreza, de turistas y peregrinos, de pueblos que se han ido sucediendo, de profetas y poetas... y, de modo especial para quienes creemos en Él, de Jesús de Nazaret.


Increíble el día que me levanté para ver amanecer en el lago de Galilea, y atravesarlo luego en una barca, sintiendo el rumor de las olas, el viento fresco en la cara, la orilla tan lejana (el lago tiene 12 x 20 km).

Ver restos arqueológicos en Cafarnaún.

Recorrer con María el camino que va de Nazaret a Ein Karem (150 km atravesando el desierto).

Caminar despacito, paso a paso, por la vía Dolorosa hasta llegar al monte Calvario y orar allí, ante el Santo Sepulcro.

Ver el campo de los pastores en Belén.

(Auto)bautizarme en el río Jordán, deseando escuchar en mi corazón esas palabras: "ésta es mi hija amada".

Subir al monte Tabor y al de las Bienaventuranzas, recitando allí ese pasaje, en comunión con el Mundo entero.

Recitar el Padrenuestro donde Jesús enseñó a sus discípulos a orar.

Pasear de noche por el monte de los Olivos, sintiendo cómo la luz de la luna se colaba entre las ramas de los árboles y me acariciaba la cara (una oración especial.. y algún encarguito, en este sitio).

Atravesar el desierto... ese desierto en el que, metafóricamente, espiritualmente, tantas veces me he hallado.

Cada lugar traía consigo una lectura bíblica, y muchos, muchos recuerdos. Sitios tantas veces nombrados, pensados, referidos... allí, ante mis ojos. Ha sido, pues, un viaje que me ha ayudado a comprender mucho mejor la cultura y el entorno en que creció Jesús; así como las palabras, parábolas e imágenes que éste usó, sacadas de la vida cotidiana de la época.


No os cuento más detalles, porque siento que cualquier narración de lo vivido resultaría pobre y superficial. Simplemente, quería compartir con vosotros esta experiencia única. Pero de nuevo me hallo aquí, entre vosotros.. al igual que Jesús dijo a sus discípulos que debían bajar del monte Tabor para volver a la vida cotidiana, o cuando les dijo, tras su Resurrección, que volviesen a Galilea (lugar de inicio), aunque transformados ahora, y con un nuevo modo de mirar. Así vuelvo yo, a la vida aparentemente normal que llevaba... pero tratando de contemplarla de otra manera... con el desierto, el mar, las nubes, la orilla, Jerusalén y los olivos impresos en las pupilas.

Fotos de Tierra Santa




1) vista de Jerusalén y cúpula de la mezquita conocida como "la Roca".

2) Amanecer en el mar de Galilea, o lago de Genesaret, o Tiberíades.

3) Ruinas de Qumram, en el Desierto de la antigua Judea.

4) Panorámica desde el monte Tabor.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Sal de tu tierra...


¿Por qué esta noche es diferente a todas las demás noches?

Porque ESTA noche, queridas amigas (disculpen los varones, pero "la mayoría obliga"), deseo haceros partícipes de un pequeño-gran acontecimiento en mi vida.


Resulta que, durante una semana, no podré conectarme para escribir en mi blog, debido a que este jueves, 8 de Noviembre, y hasta el día 15, me voy de viaje con mi madre, durante una semana, a TIERRA SANTA; sí, sí, ¡¡a Israel!!


Estoy emocionadísima ante este hecho (sin palabras... no me hago a la idea, aún), del que no he querido hablaros antes para daros ahora la sorpresa. Presiento que éste no será "un viaje cualquiera": voy a pisar tierra sagrada; una tierra en la que se han sucedido acontecimientos que han marcado un "antes" y un "después", no sólo en el curso político, cultural y religioso de la Historia; sino, también (y sobre todo), un "antes" y un "después" en la vida (y en la fe) de millones de personas, a lo largo de todos los tiempos.


Voy a conocer la Tierra que Dios prometió a los israelitas, mientras estuvieron cuarenta años en el desierto; voy a estar en un lugar que tantos profetas y hombres de Dios ha suscitado; voy a recorrer las regiones en que nació, vivió, predicó, respiró, habló, calló, oró, contempló, caminó, murió y Resucitó Jesús.


Incluso, más allá de la pura Historia sagrada, me conmueve profundamente pensar en los millones de seres humanos que han peregrinado por esos lugares, cada uno con su propia historia, sus sueños, sus anhelos, su pequeña-gran fe... desde hombres y mujeres que luego sido han considerado “santos”, hasta personas anónimas que, tal vez, en nada tendrían que envidiar a los primeros.

Jerusalén: punto de encuentro de personas de todas las culturas; punto de encuentro de las tres grandes religiones.


Israel, Tierra de contrastes: Tierra de la Promesa, pero tierra de venganzas; Tierra de Bendición, pero también de guerra; Tierra del Amor más Profundo, y del odio mantenido; Tierra de Vida, y tierra de muertes; Tierra de la Buena Noticia, pero también tierra que todos los días sale en las noticias; Tierra de profetas, pero también de kamikazes; Tierra de Esperanza, y de miedo; Tierra de Ecumenismo, tierra de intolerancia. Es la gran paradoja, todo está allí reunido: Dios, los hombres, y toda clase de "demonios".

Una amiga me preguntó si tenía un poco de miedo por ir allí. Al principio lo tenía, hasta que comprobé que el conflicto armado no está en las regiones a las que vamos. La probabilidad de que nos pase algo es la misma que en cualquier otro país (locos hay en todas partes). Mi problema, más bien, es moral, de conciencia: ¿ir a un país, en plan “turista”, sabiendo que, apenas a unos kilómetros, hay personas que mueren cada día por una guerra absurda?

No me gusta la idea de ir frívolamente, en plan "místico y beato", a un lugar en el que, quienes más claman al cielo son, precisamente, las voces silenciosas de los muertos, que gritan de horror y de dolor ante la sangre inocente que se derrama cada día en aquella "tierra de Dios".


Pero no quiero calentaros la cabeza con el tema político y social pues, como digo, la oportunidad de visitar esta gran “Cuna” (la cuna de diversas culturas, grupos, civilizaciones; la cuna de Jesús, del cristianismo, de la fe de tantas personas...), este hecho, posee un valor inenarrable para mí.. y estoy feliz de poder compartirlo con vosotros.


Para mí, que soy muy peliculera, es como si Dios estuviese susurrándome las archiconocidas palabras: “Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre hacia la tierra que Yo te mostraré” (Génesis 12).

Aún no comprendo el sentido o la trascendencia que podrá tener este viaje para mí, pero trataré de buscarlo, aunque sólo sea porque hubo una época en que estaba convencida de que todo tenía un por qué.

Una de mis frases preferidas era:


“Las casualidades son la firma de Dios cuando quiere pasar desapercibido”.


Os dejo una relación de los lugares que iré visitando, por si queréis saber dónde estaré cada día, e imaginarme por allá.

Ya os contaré a la vuelta aunque, de algún modo, os venís conmigo, en el corazón. ¡¡Muchos besos!!


- Jueves 8 de Noviembre: SEVILLA / TEL AVIV / HAIFA

Salgo de Sevilla en el avión de las 12,40h, y llego a Tel Aviv sobre las 19h (creo que allá hay una hora más que en España). Dormimos en Netanya.


- Viernes 9 de Noviembre: HAIFA / NAZARETH / TIBERIADES

Nazareth: visita de ciudad, Casa de José y Basílica de la Anunciación (misa 11h). Monte Tabor, Basílica de la Transfiguración, Cana de Galilea (renuevan votos los matrimonios, je), llegada a Tiberíades (hotel).


- Sábado 10 de Noviembre: TIBERÍADES

Monte de las Bienaventuranzas. Tabgda (Iglesia multiplicación de los panes y los peces). Cafarnaum (misa 11h), visita sinagoga del s. IV y Casa de S. Pedro. Travesía en barco por el mar de Galilea. Río Jordán (donde renovamos promesas de bautismo).


-Domingo 11 de Noviembre: TIBERÍADES / JERICÓ / MAR MUERTO / JERUSALÉN

Visita de Jericó. Mar Muerto (nos damos un bañito, jeje). Visita a las ruinas del Monasterio Esenio de Qumran. Llegada a Jerusalén. Basílica de Getsemaní, en el Monte de los Olivos, y misa (presidida por el Cardenal Carlos Amigo, jeje), y Hora Santa voluntaria.


- Lunes 12 de Noviembre: JERUSALÉN / BELÉN

Salimos a Belén: Basílica y Gruta del Nacimiento. Campo de los Pastores. Misa en Basílica de la Natividad (11h) presidida por el Cardenal. Por la tarde ¡¡Ain Karem!! (risas en el aire, gozo hecho canción, música de encuentro...) donde veremos la Casa del Nacimiento de San Juan Bautista y Basílica de la Visitación.


- Martes 13 de Noviembre: JERUSALÉN

Monte de los Olivos; Ascensión y Gruta del Pater Noster (donde Jesús enseñó a orar a los discípulos). Dominus Flevit (donde Jesús lloró por Jerusalén), Gruta del Prendimiento y Basílica de la Asunción de María. Vía Crucis por la Vía Dolorosa, que acaba en el Santo Sepulcro. Misa.


- Miércoles 14 de Noviembre: JERUSALÉN

Visita del monte Sión cristiano. Cenáculo (donde la Última Cena). Tumba del rey David. Basílica de la Dormición de la Virgen y Basílica de San Pedro “in Gallicantu” (cuando cantó el gallo, vamos) donde tendremos la misa. Muro de las Lamentaciones y explanada del Templo de Jerusalén. Tarde libre (yo quiero ver la piscina probática).


- Jueves 15 de Noviembre: JERUSALÉN / TEL AVIV / SEVILLA

Salida a Jaffa para ver la Iglesia de San Pedro. Supuestamente visitamos el Monte Carmelo, y p´al aeropuerto. Salimos de Tel Aviv a las 15,40h y llegamos a Sevilla sobre las 22h.


***

Aunque no visitemos explícitamente Betania, Emaús o el desierto de Judá (donde se retiró Jesús durante 40días y fue tentado), tendremos que pasar bien cerquita para desplazarnos de un sitio u otro, así que podré imaginármelo por aquellos lugares. Yo ya voy motivada para situarme, e imaginarme las escenas, jaja... Al fin y al cabo, éste no es un viaje en el que vaya a ver exactamente el lugar preciso de cada acontecimiento, pues ¿cómo saber si Jesús nació en el punto donde se indica, en la Basílica de la Natividad, o si fue 10 metros más a la derecha?

Pero, en definitiva, eso no es lo importante, sino el hecho de "estar", de saber que allí se desarrollaron muchos e importantes acontecimientos, aunque no podamos identificar qué piedra pisó o dejó de pisar Jesús. Lo que está claro es que ÉSA es la región, y que los montes son los montes... y el mar de Galilea, pues sigue siendo el mismo...

Y que, cuando mire al cielo buscando mi estrella, será el mismo gesto que hicieron los magos, siguiendo la estrella de Jesús; o el mismo gesto que hacía el propio Jesús mientras oraba a ese "Abba", que tal cambio supuso en la imagen que de Dios se tenía, y que dio pie a su revolución de AMOR.


¡¡Os tendré presentes!! Muchos besos.

¿Casualidad o Causalidad?

Antes de irme mañana, quería comentaros algo que me ha pasado.

Hoy me ha llamado uno de los encargados de seleccionar gente para el voluntariado en Argelia, del que os hablé [véase: "Donde el corazón me lleve"]. Resulta que quería citarme para este viernes, que será cuando hagan las entrevistas personales para elegir a los participantes.

¡Este viernes! Le he dicho que, justo, me voy de viaje el día antes, y que si no podían entrevistarme hoy, o cuando vuelva pero... me temo que no va a poder ser. Por lo visto, los plazos son -en palabras del hombre- "IM-PRO-RRO-GA-BLES", para que haya igualdad de oportunidades. Así, dudo mucho que estos señores vayan a hacer una excepción en mi caso, para tener ese gesto de solidaridad conmigo, sin conocerme de nada.

Por tanto, creo que no se trata ya de "donde el corazón me lleve", sino de "donde y cuando sea mi momento".

No pierdo la esperanza... pero, si no me eligen, tengo claro que "cuando una puerta se cierra, otra se abre".

Por otra parte, para los que no sepáis mucho de mi vida, hoy se publicaban las listas informando sobre dónde tengo que realizar las prácticas del CAP (para obtener un Certificado de Aptitud Pedagógica, y poder ser profesora).

Ha sido muy curioso porque ayer os hablé de las "casualidades", de que todo parece tener un porqué; y, justo hoy, me ha pasado una de ellas.

Resulta que, de entre todos los institutos que hay en Sevilla, donde realizar las prácticas, y entre todos los tutores que hay asignados para tal labor, me ha tocado como tutor un conocido mío de una parroquia a la que estuve yendo durante dos años, en la zona de Sevilla Este.

Él es, además de profesor, músico, compositor y poeta... y me recuerda una etapa de mi vida que, en ocasiones, echo MUCHO de menos.

Así, de repente, reaparece, sin más. Le han asignado un grupo de 6 chavales de prácticas y, entre los cientos de jóvenes que nos hemos matriculado para hacer este curso, ¡me ha tocado a mí!

¿Casualidad?, ¿Causalidad?... Os contaré a mi vuelta.

martes, 6 de noviembre de 2007

Se querían


Hay personas que mueren de la manera en que han vivido.


Ellos...

llamadlos Romeo y Julieta; Antonio y Ana; María y Elena; José y Fernando... ¿importa eso acaso?


Ellos, sencillamente...

... Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

[ALEIXANDRE, Vicente. Se querían].

lunes, 5 de noviembre de 2007

No dejes pasar este momento


Si descubres

algo que realmente deseas conseguir,

un camino que merece la pena recorrer,


¡No dejes pasar este momento!

Comienza a buscarlo AHORA, pues...


no se aprende a pedalear el día de la carrera


Almas gemelas

¿Habéis experimentado en alguna ocasión que, al tratar por primera vez con una persona, os hayáis sentido como si ya la conociéseis desde siempre?; ¿alguna vez habéis mirado a esa persona, y habéis visto reflejado en sus ojos vuestro "lugar en el mundo"?; ¿tal vez habéis estado junto a alguien en silencio, sin cruzar palabra, pero saboreando internamente todas las cosas bonitas que le diríais si tuvieseis el valor de hacérselo saber?


Muchos han catalogado a quienes se sienten así como "almas gemelas"; otros hablan de telepatía. Algunos opinan, incluso, que este fenómeno no han de experimentarlo las dos personas a la vez para que sea real: basta con que una de ellas lo acuse, para que ese vínculo emocional exista.

Al respecto, me gustaba mucho una postura (bastante idílica, sí, pero nadie puede arrebatarme la capacidad de imaginar), que sostenía que, cuando una persona sueña con otra por la noche, en realidad lo que ocurre es que ambos espíritus se han buscado y encontrado durante ese período; pero que, al despertar, tan sólo a uno de ellos le está permitido recordarlo.


Habrá personas que consideren exagerado eso de conocer a alguien e, instantáneamente, sentir a flor de piel un "no-sé-qué", una corriente de ternura hacia la otra persona, que parecía haber estado siempre ahí, esperando a ser despertada del letargo.


Sí, puede que suene exagerado... pero yo lo he vivido.

En mi vida he conocido a muchas personas maravillosas que me han hecho sentir muy amada; pero sólo con unas pocas -muy pocas- he tenido esa sensación de que ambos corazones estuviesen latiendo acompasados, danzando "al ritmo de un abrazo".

Además, este fenómeno es algo tan sutil y tan íntimo, que no puede ser revelado al otro así como así; al menos, no de palabra. De hecho, pocas veces ocurre que el sentimiento sea recíproco... lo más frecuente es que una de las personas no “recuerde” que ambas están hechas la una para la otra.

Si el reconocimiento mutuo se da, la alegría es completa, pues "lo más hermoso que puede pasar es que ames y seas correspondido"; pero, de no ser así, el amor ha de ser paciente y puro, amando sin esperar nada a cambio.


No sé vosotros, pero os prometo que yo he conocido a personas con las que he sentido que nos estábamos dejando atrás una vida en común. No sé cómo describiros ese sentimiento, pero es algo así como que al alma le entra nostalgia de atardeceres compartidos, de paseos por la playa, de leer -en los labios inmóviles del otro- poemas nunca antes recitados.

Cuando he estado junto a personas así, se me han venido a la mente -y al corazón- imágenes de otra vida (¿ya vivida y olvidada?, ¿aún por explorar?) de mañanas de domingo desperezándome en la cama, de viajes por el mundo sin otro mapa que su sonrisa, de dos manos ancianas entrelazadas junto al calorcito de una mesa de camilla.

También, en ocasiones, he anhelado que alguien interpretase, en mi media-sonrisa tímida, una invitación para hacernos saltimbanquis, y proponernos superar las barreras que nos separaban (el no conocernos, lo que otros pensarían, los compromisos ya adquiridos, las diferencias de edad, situación, mentalidad...); o para convertirnos en ángeles; o para hacernos nómadas y dejar que las estrellas nos arropasen cada noche en un vergel distinto.

Y a veces, sólo a veces, el color sonrosado de mis mejillas ha dejado traslucir mi deseo de regalar a alguien un hermoso ramo de flores, una primavera entera envuelta en el papel transparente de mi mirada.

Pero, al final, nunca he sido capaz de expresar ese anhelo de un abrazo, de detener los relojes, de ignorar a la Historia que se encargó de difuminar y fracturar mis sueños de reencuentro; no he sido capaz de reivindicar mi derecho a desear un simple beso.

Finalmente, pues, lo máximo que he logrado hacer al respecto ha sido sacar fuerzas para invitar a mis "almas gemelas" a charlar un rato. El tema de la conversación siempre ha sido lo de menos: el tiempo que pasa, recuerdos, opiniones sobre acontecimientos varios...

No es que no me interese conocer mejor a la otra persona a través de sus comentarios; pero es que, en esos momentos, lo más valioso para mí es, sencillamente, saberme junto a la persona con quien "tengo / quiero / busco / anhelo estar". Ya está. Sentir su compañía, su aliento cálido mientras respira, su presencia a mi lado tan llena de vida...

Nada me ha importado más, mientras he estado con un "alma gemela", que SENTIRLA ahí, aquí, dedicándome su tiempo, su "ahora", su existencia entera congelada en apenas unos instantes de diálogo.

Pero, sí, pese a cómo mistifico mis encuentros con otras personas, no soy capaz de decirles nada respecto a lo que estoy sintiendo en ese momento, así que, cobardemente, he ignorado, callado, silenciado y desprestigiado esos pensamientos de llevar una "doble vida", que tan políticamente incorrecto resultaría revelar, pero que siguen poniéndome la piel de gallina, sin que nadie se dé cuenta.


Mas no creáis que la mía es una historia “de lo que pudo ser y no fue”; no.

Pese a que ahora me falta el valor suficiente para expresar lo que mis ojos, sin embargo, son incapaces de callar... sé que, algún día lograré hacerlo; si no en ésta, será en otra vida.

Y es que aún existe otra “teoría” respecto a por qué nos sentimos “en casa” con personas a las que casi no conocemos. Ésta es, para mí, la más válida de todas las explicaciones, simplemente porque me resulta la más hermosa:


Hay quienes opinan que sentimos esa especial atracción, esa sintonía, ese abrazo intangible con algunas personas en nuestra vida porque realmente SIEMPRE han estado a nuestro lado.

Se dice que, cuando morimos, volvemos a nacer junto a las personas que para nosotros fueron importantes en otras vidas, solo que no podemos recordarlas porque asumimos un rol y una apariencia diferentes cada vez.

Así, la que ahora es mi madre pudo ser mi mejor amiga en una vida pasada; mi hermano pudo ser mi abuelo; alguna amiga pudo ser mi novio; mi pareja pudo ser el dueño del quiosco donde yo compraba el periódico...


En definitiva, que cambia el exterior, y cambian las circunstancias, pero no así el corazón ni el Amor que subyace dentro de cada persona: el Amor no pasa nunca.

De esa manera, se trataría de una especie de eterno retorno, dado que se postula que los espíritus que se aman permanecen siempre juntos aunque, físicamente –vida tras vida-, no sean capaces de reconocerse.


Por tanto, cuando conozcáis a una persona con la que, sin explicación aparente, sintáis nostalgia de amaneceres, prestad atención a “lo que os gustaría decirle y no tenéis valor de expresar”. Escuchad a vuestro corazón; pues él, tras siglos y siglos anhelando el reencuentro con su alma gemela, sabrá reconocer -más allá de toda apariencia- al que siempre estuvo destinado a ser su único y verdadero Amor.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Estoy aquí, al otro lado


¡Buenos días!


Anoche me quedé despierta hasta muy, MUY tarde o, según se mire, hasta "demasiado temprano para haber amanecido aún".

Ya avisaba, en mi perfil del blog, que soy una chica "noctámbula cuando las circunstancias lo permiten"; ya sabéis, me encanta la noche: su silencio; los colores apagados, esperando resurgir con los primeros rayos del sol; el titilar pálido de las estrellas; la complicidad con los que siguen despiertos; el intento por vislumbrar, surcando el cielo, los sueños de quienes duermen...


Sin embargo, esta vez el motivo de permanecer levantada no fue ése, sino que decidí grabar un pequeño video con mi cámara para colgarlo aqui. En él aparecía recitando un poema titulado "Manuscrito", de la nicaragüense Gioconda Belli, de su libro El ojo de la mujer. Poesía reunida.

Peeeeeeeero..... digamos que lo mío no son las nuevas tecnologías; vamos, que dejé el ordenador TODA la noche descargando el archivo y esta mañana, cuando lo he mirado, aún seguía en faena. ¿¿¿??? Sin comentarios.


Tal vez otro día logre enterarme de cómo funciona esto exactamente; mientras, os dejo una foto instantánea que me hizo la cámara antes de empezar a grabar. Ya sé que, como reza mi blog, "lo esencial es invisible a los ojos" pero, en definitiva, sólo deseaba haceros sentir que "ESTOY AQUÍ, AL OTRO LADO".

sábado, 3 de noviembre de 2007

La cerilla del amor



"Todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, pero no los podemos encender solos; necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela.


Sólo que, en este caso, el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos.


Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo de poco a poco, conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo.


Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma.


En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles sin sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.


Si eso llega a pasar, el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas, tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo".



[ESQUIVEL, Laura. Como agua para chocolate. Ed. Mondadori. Madrid, 1994].

¿Por qué brillan las estrellas?


"Ella conocía lo poderoso que puede ser el fuego de una mirada.

¿Qué pasaría si miraba una estrella?


De seguro que el calor de su cuerpo, inflamado por el amor, viajaría con la mirada a través del espacio infinito sin perder su energía, hasta depositarse en el lucero de su atención.


Estos grandes astros han sobrevivido millones de años gracias a que se cuidan de no absorber los rayos ardientes que los amantes de todo el mundo les lanzan noche tras noche.

De hacerlo, se generaría tanto calor en su interior que estallarían en mil pedazos.

Por lo que, al recibir una mirada, la rechazan de inmediato, reflejándola hacia la Tierra como en un juego de espejos.


Es por eso que las estrellas brillan tanto en las noches".



[ESQUIVEL, Laura. Como agua para chocolate. Ed. Monadori. Madrid, 1994].